domingo, 8 de abril de 2012

¿Y tú, estarás a salvo de la tormenta?


"Lluvia. Muchas gotas, sin parar, se desprenden lentamente de las nubes hasta besar el suelo y descomponerse en fragmentos vacíos que se disuelven sobre la superficie. Algunas se estampan contra el cristal de la ventana y lo recorren formando líneas torcidas que acaban en el marco, sin poder evitarlo. Otras se pierden en el camino para siempre.
El cielo está cubierto y parece que no cesará la tormenta; al menos hasta el amanecer.  No hay refugio  que ella no pueda llevarse, no hay amparo contra esta fuerza de la naturaleza que sin dilación arrasará con todas las intenciones, deseos y aspiraciones que pueda, ensañándose, sin límite ni cordura. Ni siquiera el alba puede cubrir lo que la noche cerrada ha provocado.
La sangre, inocente o convicta, fluye vivaz y colérica en busca de un motivo.
Pocos han sobrevivido al derramamiento de sangre que hay tras una mente explosiva, destinada tristemente a la tragedia.”

¿Y tú, estarás a salvo de la tormenta?

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