sábado, 19 de noviembre de 2011

22









Te besé en los labios. Densos,
rojos. Fue un beso tan corto
que duró más que un relámpago,
que un milagro, más.
El tiempo
después de dártelo
no lo quise para nada
ya, para nada
lo había querido antes.
Se empezó, se acabó en él.
Hoy estoy besando un beso;
estoy solo con mis labios.
Los pongo
no en tu boca, no, ya no
—¿adónde se me ha escapado?—.
Los pongo
en el beso que te di
ayer, en las bocas juntas
del beso que se besaron.
Y dura este beso más
que el silencio, que la luz.
Porque ya no es una carne
ni una boca lo que beso,
que se escapa, que me huye.
No.
Te estoy besando más lejos.

miércoles, 16 de noviembre de 2011








Dulce delirio que se esconde en tus ojos
Dulce delirio que empalaga hasta morir
Sé ficción de mi corazón y alas de mi ilusión.

Poséeme y elévame a lo más alto
Carga con mi cuerpo y arrástralo,
Hazlo sin dolor ni turbación.

Que tus cristales esféricos ansíen,
 Amordazar a los míos en el tiempo
Y se compacten hasta ser reventados
Que fluya su falso decoro
Y caigan sus mentiras aplastadas


Desgarra en pedazos mi esencia, mátame en silencio
Un ser no lo es si apaga otra vida.
Calla a la brisa, delirio y libera al viento
Mátame, sin dejar paso al desaliento.