domingo, 8 de abril de 2012

¿Y tú, estarás a salvo de la tormenta?


"Lluvia. Muchas gotas, sin parar, se desprenden lentamente de las nubes hasta besar el suelo y descomponerse en fragmentos vacíos que se disuelven sobre la superficie. Algunas se estampan contra el cristal de la ventana y lo recorren formando líneas torcidas que acaban en el marco, sin poder evitarlo. Otras se pierden en el camino para siempre.
El cielo está cubierto y parece que no cesará la tormenta; al menos hasta el amanecer.  No hay refugio  que ella no pueda llevarse, no hay amparo contra esta fuerza de la naturaleza que sin dilación arrasará con todas las intenciones, deseos y aspiraciones que pueda, ensañándose, sin límite ni cordura. Ni siquiera el alba puede cubrir lo que la noche cerrada ha provocado.
La sangre, inocente o convicta, fluye vivaz y colérica en busca de un motivo.
Pocos han sobrevivido al derramamiento de sangre que hay tras una mente explosiva, destinada tristemente a la tragedia.”

¿Y tú, estarás a salvo de la tormenta?

domingo, 22 de enero de 2012


III

Iba caminando con su sonrisa;
Alegrando los pasos despuntados
De todos ellos, de todos.
Sus ojos resplandecían
Su encanto sobrecogía.
Una dulzura que empalaga.
Por la armonía del mundo: derribadla.

Con intenciones ya lejanas  y sin discernir
Bailó una danza perpetua de golpes en su rostro.
No paraban, se amontonaban.
El ángel se disgregaba, los puños se colapsaban.
Sus alas llenas de plasma rogaban, suplicaban:
Solo el silencio la lloraba.

Nada ha quedado de su belleza, tampoco su voluntad.
Se perdió en el número cien, y acabó con la eternidad.
El mundo ha culminado
El furor de la pasión su cuerpo ha forzado
Que no sangra ni fluye: destila alas de ángel
En mil pedazos, rotas.




sábado, 19 de noviembre de 2011

22









Te besé en los labios. Densos,
rojos. Fue un beso tan corto
que duró más que un relámpago,
que un milagro, más.
El tiempo
después de dártelo
no lo quise para nada
ya, para nada
lo había querido antes.
Se empezó, se acabó en él.
Hoy estoy besando un beso;
estoy solo con mis labios.
Los pongo
no en tu boca, no, ya no
—¿adónde se me ha escapado?—.
Los pongo
en el beso que te di
ayer, en las bocas juntas
del beso que se besaron.
Y dura este beso más
que el silencio, que la luz.
Porque ya no es una carne
ni una boca lo que beso,
que se escapa, que me huye.
No.
Te estoy besando más lejos.

miércoles, 16 de noviembre de 2011








Dulce delirio que se esconde en tus ojos
Dulce delirio que empalaga hasta morir
Sé ficción de mi corazón y alas de mi ilusión.

Poséeme y elévame a lo más alto
Carga con mi cuerpo y arrástralo,
Hazlo sin dolor ni turbación.

Que tus cristales esféricos ansíen,
 Amordazar a los míos en el tiempo
Y se compacten hasta ser reventados
Que fluya su falso decoro
Y caigan sus mentiras aplastadas


Desgarra en pedazos mi esencia, mátame en silencio
Un ser no lo es si apaga otra vida.
Calla a la brisa, delirio y libera al viento
Mátame, sin dejar paso al desaliento.